Códigos del mate: si no sabés tomar, mejor preparate un cafe


El mate es un ritual para compartir entre conocidos y desconocidos pero, ¿qué hacer con los que quieren formar parte de la ronda sin conocer los códigos de este rito?
Simple, si no te importa aprender, mejor preparate un cafecito.

Tomar mate no es una ciencia pero sí un arte. Yerba, agua y termo -o pava-, son los únicos elementos necesarios para empezar una ronda del “verde”. Ahora… ¿todos están incluidos en la ronda? En primera instancia sí, pero cuando uno de los participantes del ritual del mate falta a algunos de sus códigos su permanencia en el círculo peligra.

Es aceptable que algunos mates salgan lavados, muy calientes o tibios, se soluciona, pero es inadmisible para un matero de ley lidiar con aquel que quiere ser parte de la ronda pero reincide en faltas contra el “código del mate”.

Por ejemplo, no está permitido agradecer después de tomar cada uno de los mates. El “gracias” se dice únicamente, reitero únicamente, cuando no se quiere tomar más. Otra de las faltas constantes de un inexperto en las mateadas es el que en el último sorbo mueve la bombilla como haciendo círculos. ¡No, la bombilla no se toca!

Ni hablar de esos que reciben el mate, toman un sorbo y lo dejan estacionado a su lado unos largos minutos. “Ay, me olvidé”, es la respuesta. Resultado: la yerba se enfría y el mate se lava. Y los que devuelven el mate sin terminar… sin palabras.

Si la intención es permanecer en el grupo es necesario interiorizarse en los códigos, prestar atención a las formas de tomar el mate y entregarlo con el único fin de no quedar en la cuerda floja de la ronda.

La primera vez hay que informarles a las nuevos “materos” cuáles son las reglas, pera quien reincida en una de las faltas al “código del mate” tendrá que ir preparándose un cafecito y liberando la ronda.

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